domingo, 21 de diciembre de 2008

Cómo me gustaría volver a ser chica. Cuando más disfrutaba de esa época me dijeron que era hora de crecer, que había que empezar a aprender a vivir. Cómo extraño esos momentos en los que era feliz, no había preocupaciones, no se sentían las ausencias; y si bien era un mundo irreal, uno vivía con la sonrisa en el rostro. Las personas de tu alrededor generaban un mundo fantaseoso, en cuya atmósfera prevalecía por sobre todas las cosas la inocencia. Por fin comprendí que hay que crecer, que hay que aprender a sufrir, porque en la vida hay que pelearla puesto que nunca hay que darse por vencido ante nada. Por más que cueste, no te rindas

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